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Drenaje Linfático

Drenaje Linfático

 

Drenaje Linfático: Mitos y Realidades

Por: María Fernanda Orozco Cubero y Cinthia Vanessa Sequeira Porras

Para comprender de mejor manera como funciona el drenaje linfático, debemos definir su concepto y objetivos básicos, dentro de la terapia manual, el drenaje o masaje linfático como su nombre ya lo dice, es una técnica para la manipulación de la linfa, la cual es parte importante de nuestro sistema circulatorio e inmune y cumple con diversas funciones.

¿Qué es linfa?

La linfa es el líquido que circula por el sistema linfático, se forma a partir del líquido intersticial que rodea las células, generalmente no tiene color, aunque puede ser ligeramente amarillento. Su composición es similar al plasma sanguíneo, y es la encargada de recolectar y transportar las sustancias.

Funciones del sistema linfático

El sistema linfático está constituido por órganos, vasos, conductos, ganglios y la linfa como tal; los ganglios se localizan en todo el cuerpo, y pueden bloquearse y en el caso de cirugías ser extirpados, esto lleva a una a acumulación de linfa, lo que produce un edema significativo, así como un mal desecho de sustancias no aptas para el cuerpo humano.

El sistema linfático tiene como función primordial el retorno del exceso de líquido intersticial al torrente sanguíneo. Además de la producción y transporte de linfocitos ya que el sistema linfático también es parte del sistema inmune. Y como tercera función importante, se encarga de recolectar y trasportar algunos lípidos del intestino a la sangre.

El sistema linfático, así como cualquier otro sistema tiene afecciones, dentro de las cuales podemos mencionar la linfedema, que básicamente es un acumulo de líquido debido a la obstrucción o extirpación de ganglios, estos edemas suelen darse en miembros inferiores y pueden provocar lesiones severas en piel.

El linfoma es el cáncer asociado a este sistema y puede provocar una formación excesiva de linfocitos y hacer que los ganglios sufran inflamación importante.

Dentro de las técnicas manuales utilizadas por los fisioterapeutas, se utiliza el drenaje linfático para diversos objetivos terapéuticos, especialmente la estimulación de la linfa en procesos postoperatorios, así como mejorar y aliviar linfedemas ocasionados por enfermedades autoinmunes como artritis reumatoide y fibromialgia, también es usado en tratamientos estéticos como complemento a cirugías o procedimientos de rejuvenecimiento facial, entre otros.

MITOS y REALIDADES

Mito 1: Siempre se debe iniciar el drenaje linfático por el cuello.
Realidad: el sistema linfático posee contracción autónoma, por lo que no es necesario comenzar siempre en el cuello, el inicio puede ser local, regional u orgánico, según el objetivo terapéutico. El cuello solo se drena específicamente cuando se trabaja esa región (cara, cuello, brazos).

Mito 2: Se puede estimular manualmente la cisterna de Pecquet.
Realidad: Es imposible estimular esta estructura con las manos: se trata de una cavidad profunda que sólo responde a la respiración diafragmática, no a maniobras externas.

Mito 3: Los ganglios se pueden abrir o cerrar durante el mensaje.
Realidad: No se modifican su apertura ni cierre. Los ganglios funcionan siempre como estaciones de filtrado e inmunidad, no estructuras de válvula que se puedan manipular con presión.

Mito 4: El drenaje acelera la pérdida de peso por sí solo.
Realidad: Puede ayudar a reducir retención de líquidos, pero no elimina adiposidad por sí mismo. Su efecto en el adelgazamiento es complementario, siempre en conjunto con dieta y ejercicio.

Mito 5: La presoterapia, realiza drenaje linfático.
Realidad: La presoterapia no realiza drenaje linfático manual. Aunque produce una compresión positiva que moviliza líquidos en la microcirculación, su efecto principal es sobre los capilares venosos y arteriales, favoreciendo el retorno del líquido hacia la vía sanguínea. El drenaje linfático verdadero requiere la apertura de capilares linfáticos mediante tracción del tejido conjuntivo y maniobras específicas, algo que la presoterapia no logra. Por ello, se considera que la presoterapia drena fluidos, pero no activa el sistema linfático como lo hace el drenaje manual.

Mito 6: Se recomienda usar aceites o cremas para facilitar el drenaje.
Realidad: El uso de aceites o cremas puede interferir con la eficacia de las maniobras. El drenaje linfático manual se realiza sin lubricantes, para mantener una buena conexión con el tejido subcutáneo.

Mito 7: El drenaje linfático mueve mucho líquido por eso después de la sesión orinamos.
Realidad: El drenaje linfático manual moviliza líquido intersticial y linfa acumulada en los tejidos, lo que favorece su retorno hacia los ganglios y finalmente al sistema venoso. Este aumento en la circulación linfática puede generar una mayor eliminación de líquidos por vía renal, razón por la cual muchas personas notan que orinan más después de una sesión. Sin embargo, aclaramos que no se trata de “perder peso” ni de un efecto détox milagroso, sino de una respuesta fisiológica normal al equilibrio hídrico del organismo.

Como todo procedimiento, el drenaje linfático no está exento de tener algunas circunstancias a tomar en cuenta en el momento de realizarlo, si bien es cierto es de gran ayuda en procesos desinflamatorios, postoperatorios, estéticos, terapéuticos, entre otros, tiene contraindicaciones que deben ser tomadas en cuenta.

El drenaje linfático manual es una técnica terapéutica segura y eficaz si es realizada por profesionales capacitados que conozcan la fisiología del sistema linfático, así como las patologías de sus pacientes y como abordarlas, la evidencia científica y los aportes de expertos refuerzan que la utilización de esta técnica en fisioterapia y estética es una herramienta valiosa, para beneficiar el transito adecuado del líquido intersticial y con esto evitar edemas y contribuir al buen funcionamiento de la respuesta inmunológica, todo con el fin de contribuir al bienestar del paciente y pronta recuperación.